jueves, 22 de septiembre de 2011

NIDO VACÍO



Hoy no hay receta, trato de asimilar lo que normalmente llamamos "nido vacío", nueva y triste etapa por la que inevitablemente tenemos que pasar los padres cuando nuestros hijos abandonan el hogar para trabajar o estudiar fuera como es mi caso.

Cuando se va el primero lo pasas fatal, a mí se me cayó el mundo encima, es cuando de pronto te das cuenta lo rápido que pasa el tiempo y tienes que empezar a aceptar que tus niños han crecido y empiezan a tener su vida. Te haces miles de preguntas sobre los años pasados, sobre si lo hemos hecho bien, si has dado todo lo necesario, piensas en ese cordón umbilical que te une con cada hijo y deseas que nunca se rompa ese lazo hermoso y mágico.

Asumes la situación, sigues con tu rutina y de pronto se va el último hijo y la casa se queda toda silenciosa. Hoy me siento triste, pero también contenta de que hayan salido adelante con nuestra ayuda, pero sobre todo con su esfuerzo y responsabilidad.

Comienza otra etapa para nosotros y ellos han comenzado con su proyecto de vida y su futuro y nos sentimos orgullosos de que puedan volar por si mismos y hayan sabido encauzar sus vidas, lo que no quiere decir que dejemos de preocuparnos por ellos,  y,  un buen día, y casi sin darse cuenta, también pasarán por esta etapa del "nido vacío" y entenderán lo que yo siento ahora.


3 comentarios:

  1. Los hijos también sentimos ese nido vacío, pero de manera diferente, sentimos esa nostalgia, esa rabia por no haber abrazado lo suficiente, ese desasosiego cuando nos vamos.

    Supongo que el hecho de sentirlo por ambas partes es lo que nos indica que sí, que realmente, entre todos, lo hemos hecho bien, vosotros con vuestra aportación y nosotros con la nuestra.

    Aunque duela, es bonito sentir ese nido vacío, igual de bonito que saber que cuando no podías pasearme, cuando era pequeña, subías llorando.

    Un besito fuerte, de un pajarillo que voló, pero siempre quiere regresar al nido, aunque sea para estar calentita. Te quiero!

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  2. Nuestra casa nunca será un nido vacío, porque en ella perviven todo el amor y todo el cariño que hemos recibido y recíprocamente entregado durante tantos años.

    Amor y cariño que, junto a la educación, atención y generosidad forman una base de la que pocos pajarillos pueden presumir. Con lo aprendido en estos 21 años puedo alzar el vuelo muy alto, pero nunca olvidaré mi nido y nunca lo abandonaré.

    Es inigualable la labor que habeis hecho como padres, ante la que sólo me queda estar agradecido y tratar de haceros sentir orgullosos de mi y de vosotros mismos.

    Gracias por todo, os quiero.

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  3. Que orgullo debeis sentir por tener los hijos que teneis.
    Leonardo que tan cariñoso es,os refleja todo lo bueno que lleva en su persona, que ya es bastante.
    !Enhorabuena por esa labor tan estupenda, el esfuerzo de cada día y esa entrega tan desinteresada...
    !Ahora os toca recoger la cosecha!
    ¡ES DE VALORAR!
    Un besote fuerte.

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